Capítulo 1 · Boda número 27, otra vez sola. Sigue llevando la cuenta en una libreta de tapas peladas.
Organizar la boda
Veintisiete bodas y ninguna mía. La última, la de una compañera de la carrera a la que no veía desde hacía año y medio, me tocó ir sola otra vez y sentarme a hacer cuentas con una copa de un rosado que no había pedido. Esto es lo que aprendí sobre el precio real de una boda, visto veintisiete veces desde fuera.

Foto de Brandon Cormier en Unsplash
Llevo una libreta con las tapas peladas donde apunto las bodas a las que voy. La de este sábado hace el número veintisiete: la de Clara, con la que compartí unas prácticas en tercero de carrera y a la que no veía desde entonces. Me invitó igual. Fui igual. Sola, con el mismo vestido que ya conocen en tres códigos postales distintos.
En el coche, de camino, hice el cálculo rápido: si esta es la 27, y cuento desde la boda de mis primos de Cuenca en 2019, salen algo más de cuatro bodas al año. A ese ritmo, para cuando me case yo —si me caso yo— ya me sabré la carta de casi todos los catering de la provincia. No es un dato que sirva para nada. Lo apunto igual.
Tengo una manía: en cuanto la sobremesa decae, empiezo a calcular cuánto habrá costado cada cosa. El ramo, la tarta, el grupo que toca las mismas quince canciones desde 2019. Empezó como un juego para no mirar el móvil y ahora es casi una segunda afición, más barata que la primera.
En la boda de Clara jugué a adivinar el precio del centro de mesa —un jarrón bajo con eucalipto y tres rosas, calculé 35 €— y a la salida se lo dije a la madrina, que resultó ser la florista. Se rió y me dijo que me había quedado corta por ocho euros. Desde entonces llevo mejor ojo, y peor fama en esa familia.
25.183 € — lo que cuesta una boda de media en España
Es el dato del Informe del Sector Nupcial 2026, y con veintisiete bodas de muestra puedo dar fe de que se acerca bastante a lo que veo. El coste medio por invitado son 225 €, más o menos el precio de una plancha del pelo decente, multiplicado por cada nombre de la lista. Dicho así asusta menos que como número redondo.
Esto es lo que he visto que se lleva cada partida, boda tras boda:
| Partida | % del total | Lo que incluye |
|---|---|---|
| Espacio y catering | 53-61 % | El lugar, el menú, las bebidas y el personal de sala |
| Fotografía y vídeo | 8-10 % | Reportaje del día, a veces con un segundo fotógrafo |
| Música y DJ | 5-7 % | Ceremonia, cóctel y fiesta, con equipo de sonido |
| Vestido y traje | 4-6 % | Los dos, más los complementos y la peluquería |
| Flores y decoración | 4-6 % | Ramo, centros de mesa y la ambientación del espacio |
| Invitaciones y web | 1-2 % | Papelería, confirmaciones y la web de la boda |
Lo que más me sorprendió la primera vez que lo apunté: lo que más discuten las parejas —la invitación, la web, los detallitos de mesa— es justo lo que menos pesa. Lo que de verdad mueve la aguja es el espacio y la comida, y ahí casi nadie discute — será porque para cuando llega ese contrato ya están agotados de discutir por todo lo demás.
A la boda de un compañero de trabajo, en un restaurante de carretera con nombre de santo y menú de bodas fotocopiado desde el siglo pasado, le calculé un tercio menos que a la de Clara. Mismo número de invitados, mismo mes. La diferencia entera estaba en el sitio, no en los detalles que a todos nos parece que importan más.
Es lo primero que aprendí siendo comparadora involuntaria de bodas ajenas: el banquete es la única partida que sube con cada invitado, entre 85 y 190 € más por cabeza según el nivel de la boda. El fotógrafo, la música o el vestido cuestan lo mismo con 80 invitados que con 180. Quitar diez nombres de la lista mueve poco el total — y, a juzgar por las tres bodas pequeñas que llevo vistas, bastante el ambiente, para mal.
No pienso repartir el presupuesto por porcentajes de un total inventado, que es como sale mal casi siempre. Cuando alguien me pregunta —y me preguntan, porque ya tengo fama de esto— le digo esto:
De momento sigo sin pareja de baile y con la libreta al día. La guardo en el cajón de la mesita, junto a las tarjetitas con mi nombre mal escrito —«Aitama», «Aithana», una vez directamente «invitada nº 4»—. Ya veremos qué pasa con la próxima. Por ahora, si alguien me pregunta cuánto cuesta una boda, al menos ya sé responder con un número y no con una cara de susto.
Preguntas frecuentes
25.183 € de media, según el Informe del Sector Nupcial 2026, con 225 € por invitado. Es la cifra que sale sumando muchas bodas de verdad, no la que asusta a bote pronto.
Entre 100 y 150 € en una boda sencilla, entre 150 y 220 € en una media y entre 220 y 300 € en una producida. La media nacional está en 225 €.
El espacio y el catering, con diferencia: entre el 53 % y el 61 % del total. Es también la única partida que sube con cada invitado que se añade a la lista.
El total baja, pero el coste por invitado sube: el fotógrafo, la música o el vestido cuestan lo mismo con 80 invitados que con 180, así que esas partidas se reparten entre menos gente.
Porque un total sin desglosar solo asusta. Separado por partidas —y separando lo que escala con los invitados de lo que no— se ve dónde se puede recortar de verdad, sin discutir por todo lo demás.
El diario de Aitana es un relato: los personajes son inventados, los consejos no.