Capítulo 8 · Segunda mala cita seguida, esta con sobremesa de ex incluida. Sigue soltera, y sigue haciendo cuentas de una boda que no es la suya.
Organizar la boda
Segunda cita del mes, con un chico distinto, y en hora y media no oí hablar de nada que no fuera su ex. Hice lo que hago siempre que me aburro en una mesa: calcular precios. Esta vez no fue el centro de mesa de una boda ajena. Fue la cena entera, y de ahí salté a una cuenta que llevo rondando desde el café de veinte minutos del capítulo pasado.

Foto de Photos by Lanty en Unsplash
Se llamaba Diego, pedimos los dos un arroz que costaba diecinueve euros, y a los diez minutos ya sabía el nombre de su ex, dónde trabajaba y por qué «no funcionó, la verdad, ninguno de los dos tuvo la culpa». Sigue sin funcionar noventa minutos después, a juzgar por el detalle con el que lo contaba. Yo asentía, comía arroz, y hacía lo que hago siempre: la cuenta.
Calculé el arroz, la botella de vino que pidió sin preguntarme y el pan que ni tocamos. Sesenta y ocho euros, más o menos, contando propina. Barato para lo que me llevé a cambio: una hora y media de práctica calculando precios de memoria, que es justo la costumbre que me enganchó hace veintisiete bodas.
Sigo con la nota del móvil abierta desde el café de veinte minutos, la de la lista de invitados imaginaria. Esa noche, con la cuenta del restaurante delante, se me ocurrió aplicarle la misma manía a algo más serio: no lo que cuesta una cena con sobremesa de ex, sino lo que cuesta de verdad cada invitado de una boda, uno por uno.
La cifra que se repite, la misma que usé en el primer capítulo de todo esto, son 225 € por invitado de media, según el Informe del Sector Nupcial. Es una media, y como toda media, esconde más de lo que cuenta: mezcla lo que sube con cada nombre que añades a la lista y lo que se queda quieto lo invites a quien invites.
225 € — lo que cuesta de media cada invitado en una boda española (Informe del Sector Nupcial)
Esto es lo que de verdad se mueve cuando se añade un nombre más a la lista:
Y esto es lo que cuesta exactamente igual con ochenta invitados que con doscientos:
Hice la cuenta esa misma noche, con la calculadora del móvil bajo la mesa mientras Diego seguía a lo suyo. Quitar diez invitados de una lista de ciento veinte solo toca lo que sube por cabeza: entre 850 y 1.900 € menos en catering, algo menos en barra y detalle. El resto del presupuesto —el espacio, el fotógrafo, la música, el vestido— sigue costando exactamente lo mismo. Sobre una boda media de 25.183 €, ese recorte de diez nombres mueve una fracción pequeña del total, y se nota mucho más en la mesa 14 el día de la boda que en la cuenta final.
No le pedí el teléfono, ni él a mí, cosa que agradecimos los dos con una sonrisa educada en la puerta del restaurante. De camino a casa pensé que ya llevo dos citas seguidas calculando precios en vez de escuchando de verdad, y que a este ritmo voy a acabar sabiéndome el coste por invitado mejor que el nombre de nadie con quien haya cenado este mes. Ya veremos con quién me toca hacer cuentas la próxima vez.
Preguntas frecuentes
225 € de media, según el Informe del Sector Nupcial, aunque varía entre 100 € en una boda sencilla y 300 € en una muy producida. La cifra mezcla lo que sube por invitado y lo que no.
El menú y la bebida del banquete, la barra libre si se cobra por cabeza, el transporte organizado y el detalle de mesa. Todo lo demás es prácticamente fijo.
Menos de lo que parece: solo se ahorra en lo que sube por cabeza —catering, barra, detalle—, entre 850 y 1.900 € en diez personas. El espacio, el fotógrafo, la música y el vestido cuestan igual.
Entre 15 y 35 € más por persona, según lo que se sirva y las horas que dure.
No. Cobran por el día de trabajo, no por cabeza: el precio es el mismo con 80 invitados que con 200.
El diario de Aitana es un relato: los personajes son inventados, los consejos no.
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Llevo veintisiete bodas contadas, casi siempre sola. Esto es lo que cuesta de verdad una boda en España, desglosado, sin el susto del número redondo.

Fueron veinte minutos, un café y un móvil que no soltó en toda la cita. De vuelta a casa acabé haciendo la lista de invitados de una boda que no existe.